Flotel Reina de Enín

El sueño de un navegante

Paseo en canoa

Mucho antes de convertirse en uno de los pioneros del turismo comunitario y ecológico en Bolivia, Jorge Rivera ya tenía un sueño.

Cuando era niño, su padre le enseñó los versos de un poema que lo acompañaría toda la vida:

«Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.»

Aquellos versos de José de Espronceda despertaron en él una fascinación profunda por la navegación, la aventura y la libertad. Con apenas cinco años de edad comenzó a imaginar embarcaciones, ríos infinitos y viajes hacia territorios desconocidos. Sin saberlo, ese sueño infantil terminaría convirtiéndose en uno de los proyectos turísticos más emblemáticos de la Amazonía boliviana.

A mediados de la década de 1980, Jorge Rivera decidió hacer realidad aquella visión y comenzó la construcción de una embarcación turística única en Bolivia. El barco empezó a construirse en 1984 y años más tarde inició sus travesías por los grandes ríos amazónicos del Beni.

No sería simplemente un barco.

Sería un hotel flotante capaz de navegar por algunos de los paisajes más extraordinarios de Sudamérica, permitiendo a los viajeros descubrir la inmensidad de los Llanos de Moxos, la riqueza cultural de las comunidades ribereñas y la extraordinaria biodiversidad de los ríos Ibare y Mamoré. Con el tiempo, el Flotel Reina de Enín se convertiría en un referente del turismo etnoecológico boliviano y en uno de los proyectos más queridos de Jorge Rivera.

Playas del río Mamoré

Plantas de río

Pero aún faltaba darle un nombre.

Jorge eligió llamarlo Reina de Enín como homenaje a una de las denominaciones históricas más antiguas del territorio beniano. Mucho antes de la creación del actual departamento del Beni, estas tierras eran conocidas en antiguas referencias históricas como las Tierras del Enín, una región asociada a los grandes ríos, la abundancia natural y las culturas que habitaron los Llanos de Moxos.

Para Jorge, el nombre tenía además un significado profundamente simbólico. Tradicionalmente, Enín ha sido interpretado por muchos habitantes de la región como una expresión vinculada a la idea de «la Tierra sin Mal», una tierra de abundancia, armonía y plenitud donde las personas viven en equilibrio con la naturaleza.

Más allá de las interpretaciones históricas y lingüísticas, Jorge encontró en ese concepto una forma de expresar la esencia misma de la Amazonía boliviana: sus grandes ríos, sus bosques infinitos, la riqueza de sus pueblos indígenas y la extraordinaria biodiversidad que caracteriza a los Llanos de Moxos.

Ese ideal reflejaba exactamente lo que buscaba transmitir a través del turismo: un encuentro auténtico con uno de los territorios más extraordinarios de Bolivia, donde naturaleza, cultura e historia conviven desde hace siglos.

Durante más de tres décadas, el Flotel Reina de Enín recorrió los ríos amazónicos llevando viajeros de todo el mundo a descubrir playas escondidas, bosques inundables, delfines rosados, aves tropicales, comunidades indígenas y la inmensidad de una Amazonía que pocos conocían.

Terraza en el Flotel

Capibaras

Mucho más que turismo: los Llanos de Moxos

La relación de Jorge Rivera con la Amazonía boliviana fue mucho más allá del turismo.

A lo largo de los años desarrolló un profundo compromiso con la conservación, la investigación y la puesta en valor de los Llanos de Moxos, una de las regiones culturales, arqueológicas y ecológicas más extraordinarias de Sudamérica.

Convencido de la importancia de proteger y dar a conocer este patrimonio, impulsó y financió la creación del Equipo de los Llanos de Moxos, una iniciativa multidisciplinaria dedicada al estudio, investigación y difusión de los valores arqueológicos, ambientales y culturales de la región.

a visibilizar la extraordinaria biodiversidad de los Llanos de Moxos, la riqueza de las culturas indígenas que los habitan y la importancia de los vestigios arqueológicos que evidencian una compleja historia de ocupación humana mucho antes de la llegada de los europeos.

Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por la pasión por el territorio se ha convertido en un proyecto sólido y reconocido, que continúa generando conocimiento y contribuyendo a la valoración de uno de los paisajes culturales más importantes de Bolivia.

De esta manera, la visión de Jorge Rivera ha trascendido el turismo para convertirse también en una contribución al conocimiento, la conservación y la valorización del patrimonio natural y cultural del país.

Delfín rosado

Paseo en canoa

Un sueño que sigue navegando

Sin embargo, más allá de su importancia turística, el Flotel Reina de Enín representó siempre algo mucho más personal.

Fue la materialización de un sueño que había comenzado en la infancia.

Un sueño construido sobre la libertad, la exploración y el amor por los territorios amazónicos de Bolivia.

En 2020, en medio de la crisis mundial provocada por la pandemia, Jorge Rivera decidió transferir su participación en el Flotel para emprender nuevos desafíos. Sin embargo, el espíritu de aquella historia continúa navegando.

Y quizás la prueba más hermosa de ello es que, décadas después de haber bautizado su barco, la primera nieta de Jorge Rivera recibió el nombre de Enín.

Como un homenaje a la Amazonía.

Como un homenaje a los sueños que se hacen realidad.

Y como un recordatorio de que algunas historias familiares son tan profundas que terminan navegando de generación en generación.

Capibara

La tercera generación ya está aquí

Hoy, Enín representa el comienzo de la tercera generación de esta historia familiar dedicada al turismo.

Lleva el nombre del barco que marcó una etapa fundamental en la vida de su abuelo y, de alguna manera, también lleva consigo el espíritu de exploración, curiosidad y pasión por Bolivia que ha acompañado a nuestra familia durante más de cuatro décadas.

Desde joven ha crecido rodeada de viajeros, comunidades, mapas, itinerarios y proyectos turísticos. Escuchando las historias de su abuelo, Jorge Rivera —a quien cariñosamente llama Coco— y trabajando junto a su madre, Jaira Rivera, ha comenzado a construir su propio camino dentro de esta historia familiar.

Actualmente forma parte tanto de Creative Tours como de Salar Amazon Tours, participando activamente en el desarrollo de proyectos, la atención a viajeros y la promoción de los destinos que han dado identidad a nuestras empresas.

Habla español, inglés e italiano, una combinación que le permite comunicarse con viajeros de diferentes partes del mundo y continuar ampliando la vocación internacional que siempre ha caracterizado a nuestra familia.

En 2026 participó en su primera feria internacional de turismo, FITUR Madrid, acompañando a su madre, Jaira Rivera, y representando a la nueva generación que continúa promoviendo Bolivia en los mercados internacionales.

Así, el nombre Enín no solo recuerda un barco que navegó los grandes ríos amazónicos ni una antigua tierra de abundancia y sueños.

Hoy también representa la continuidad de una visión.

La visión de que el turismo puede conectar culturas, crear oportunidades y construir puentes entre personas de diferentes lugares del mundo.

Y si has llegado hasta aquí leyendo nuestra historia, queremos contarte algo especial.

Muy probablemente una de las primeras personas que te responderá cuando nos escribas sea precisamente Enín.

Porque además de formar parte de la tercera generación de esta historia familiar, hoy es la responsable del sitio web de Salar Amazon Tours y una de las personas encargadas de acompañar a muchos de los viajeros que comienzan con nosotros el sueño de descubrir Bolivia.

Baño en el río

Vista del río

Por eso, cuando nos contactes, no estarás hablando con una empresa anónima.

Estarás hablando con una familia que lleva más de cuarenta años creando destinos, desarrollando proyectos turísticos, apoyando a comunidades locales y compartiendo con orgullo la riqueza cultural y natural de Bolivia.

Porque algunas embarcaciones dejan de navegar los ríos.

Pero los sueños que las construyeron continúan su viaje.

Y hoy, Enín forma parte de ese viaje.

Quizás, muy pronto, tú también.

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